Aunque se diagnostica en más de 20.000 personas cada año en España, el cáncer de vejiga es un tumor del que apenas se habla. No suele ocupar campañas de concienciación, y su síntoma principal, la presencia de sangre en la orina, es una señal que muchos pacientes pasan por alto o atribuyen a causas menores. Esta falta de visibilidad tiene consecuencias: en muchos casos, el diagnóstico llega tarde. Y, con ello, el pronóstico empeora.
Y, con respecto al diagnóstico precoz, el cáncer de vejiga suele dar la cara de forma temprana. “Tiene un síntoma muy llamativo, pero que no siempre se interpreta como algo grave: es la hematuria o, lo que es lo mismo, la presencia de sangre en la orina”, explica la doctora. “La gente lo ve, pero muchas veces lo deja pasar”.
Así lo corrobora Laurent Gemenick, presidente de la Asociación CANVES (Alianza por el Cáncer de Vejiga en España): “La mayoría de las personas desconocen la relación entre la hematuria y el cáncer de vejiga; suele atribuirse a una piedrita en el riñón o a una infección, y el diagnóstico puede retrasarse durante meses. Hay que darle visibilidad y, también, vencer el pudor”.
Consultar ante la presencia de sangre en la orina “es el primer paso para conseguir que se diagnostique en las primeras etapas, cuando el tumor aún no ha llegado al músculo y la probabilidad de éxito del tratamiento es mucho mayor”, explica el doctor Pérez Fentes. Y no es solo una cuestión de los pacientes, sino también de Atención Primaria y Urología: “No podemos permitirnos que un tumor de vejiga esté meses sin diagnosticar porque se ha confundido con una infección. Necesitamos circuitos de derivación rápida, protocolos claros, más educación sanitaria y formación médica continuada para que ningún síntoma de alarma oncológico pase desapercibido”.
Queda pues el trabajo de concienciar sobre esta enfermedad. Es una asignatura pendiente, como demuestra el estudio global WeCare, presentado recientemente y que ha sacado a la luz el desconocimiento que existe sobre el cáncer de vejiga incluso entre los propios pacientes. “Mientras las mujeres acuden a sus revisiones ginecológicas y han dado visibilidad al cáncer de mama o de cérvix, los hombres parecen tener pudor a la hora de ir al urólogo o de hablar de los tumores genitourinarios, expresa Laurent Gemenick. Hay que quitar el estigma y darle su lugar”.
El cáncer avanzado, el gran reto médico
Uno de los grandes retos del cáncer de vejiga es su complejidad biológica y clínica. No todos los tumores son iguales ni evolucionan del mismo modo. “Por eso no hay un único tratamiento estándar que sirva para todos los pacientes. Se necesita un enfoque muy personalizado”, explica el doctor Pérez Fentes. “Hay tumores localizados que pueden tratarse solo con cirugía, otros requieren tratamiento intravesical, y otros, más avanzados, necesitan un abordaje sistémico mucho más complejo”
Estos casos avanzados son el auténtico desafío. Tradicionalmente, explica la doctora González de Alba, “la primera línea de tratamiento para los casos metastásicos o localmente avanzados era la quimioterapia. Y sigue siéndolo en muchos casos. Sin embargo, en la última década ha habido un cambio sustancial gracias a la irrupción de nuevos tratamientos, como las terapias dirigidas, que podrían cambiar la historia de esta enfermedad”.
“Las nuevas terapias podrían cambiar el tratamiento del cáncer de vejiga avanzado”, destaca la doctora Aránzazu González del Alba. Además, en los últimos años se han desarrollado terapias dirigidas a dianas moleculares específicas del tumor. “Hoy podemos estudiar el perfil genético del cáncer de cada paciente y detectar alteraciones concretas que podrían hacer que responda mejor a ciertos fármacos específicos”, explica el doctor Pérez Fentes. “Eso nos permite ofrecer tratamientos más personalizados”.
En este sentido, la doctora González del Alba subraya la importancia de la investigación: “Estamos en un momento esperanzador. Hay ensayos clínicos en marcha que están explorando combinaciones nuevas y estrategias secuenciales que podrían cambiar el curso de la enfermedad. Incluso en pacientes que han progresado a múltiples líneas de tratamiento, se están viendo respuestas duraderas con terapias innovadoras”.
Pero la innovación no es solo cuestión de medicamentos. También lo es de estrategia terapéutica y de trabajo en equipo. “La medicina de precisión no se puede aplicar sin un enfoque multidisciplinar real”, insisten tanto el doctor Pérez Fentes como la doctora González del Alba“. Necesitamos que el diagnóstico anatomopatológico y molecular sea muy preciso, que los servicios de oncología médica, urología y radioterapia estemos perfectamente coordinados. Todo eso redunda en un mejor pronóstico”.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
